sábado, 12 de noviembre de 2011

ARQUITECTURA UTÓPICA, PAXTON Y LEDOUX

ARTÍCULO SOBRE LA ARQUITECTURA UTÓPICA

Querían que la ciudad fuera un juego y que otras formas organizasen el espacio. Querían alejarse de la razón europea y estar más cerca de la imaginación y las estructuras de la poesía. Los arquitectos brasileños Flavio Carvalhoy Lina Bo Bardi, y la escuela chilena de Valparaíso, influenciados por el suizo Le Corbusier, intentaron crear una ciudad utópica entre las décadas de los treinta y los setenta del siglo XX en Brasil y Chile. Hasta que los golpes de estado en estos países pusieron fin a sus sueños.

La muestra Desvíos de la deriva: experiencias, travesías y morfologías, instalada en la antigua biblioteca del Museo Reina Sofía de Madrid hasta el 23 de agosto, recoge algunos de los trabajos de estos artistas. Las comisarias Lisette Lagnado, de Brasil, y María Berríos, de Chile, han reunido más de 400 piezas entre las que hay dibujos, planos y fotografías de proyectos que nunca se llevaron a cabo, como el Palacio Municipal de São Paulo, y otros que sí se edificaron, como la casa de Flavio Carvalho en Valinhos (São Paulo), de 1956, o el pabellón brasileño de la exposición universal de Bruselas en 1958, de Sergio Bernandes. También se incluyen algunas de las obras de Le Corbusier.

"La muestra es el resultado de una reflexión sobre dónde está el progreso ahora que, además, se han cumplido 50 años de la construcción de Brasilia", explicó la comisaria Lagnado.

La exposición, cuyo excelente montaje se debe a Aurora Herrera, se ha conformado con dos entradas, lo que posibilita dos recorridos. En una de ellas, el visitante se topa con un artículo sobre la bomba atómica, símbolo de la huida de Le Corbusier a Latinoamérica y de cómo las utopías de la modernidad europea fueron malogradas por las guerras.

En relación a los motivos para unir Chile y Brasil, Lagnado apuntó más a las diferencias entre ambos países que a las semejanzas. "Chile representa la frontera, mientras que Brasil es el continente. Le Corbusier también tuvo una relación distinta con ellos. Brasil era la modernidad y Chile siempre se movió más en la ambigüedad", comentó Lagnado. En la muestra se observan también las referencias a las máscaras y la teatralidad, como el proyecto de Carvalho del faro de Colón, en República Dominicana.

Ecología y utilidad

La comisaria adjunta, Marías Berríos, destacó a su vez las "propuestas protoecológicas" de muchas de las ideas de la escuela de Valparaíso. En ella "se buscaba la fusión con la naturaleza, relacionar aún más la ciudad con el viento y el mar que le rodea", añadió Berríos. Había en estas construcciones también un deseo por relacionar "la ecología y la poesía, basadas en un utilitarismo" del espacio, según manifestó el director del museo, Manuel Borja-Villel.

A pesar de que la mayoría de estos proyectos sólo pueden entenderse como arquitectura en papel, para María Berríos "la invisibilidad por su marginalidad también es una forma de acción".

Fueron proyectos utópicos, que se convirtieron en distopías. Muy alejados, eso sí, de la idea actual de la ciudad como parque temático. "Aquellos arquitectos construyeron para jugar; hoy se hace para que gastemos", reflexionó Borja-Villel.





JOSEPH PAXTON

Arquitecto y paisajista inglés, conocido sobre todo por su proyecto para el Crystal Palace. Trabajó como jardinero a las órdenes de William George Cavendish (sexto duque de Devonshire) en Chatsworth, Derbyshire, y allí se inició en la construcción de grandes invernaderos. Basándose en esta experiencia proyectó una sala de hierro y vidrio para la primera Exposición Internacional celebrada en Londres el año 1851. Este enorme edificio de 600 m de longitud se conoció con el nombre de Crystal Palace (palacio de cristal), y fue la primera estructura construida en su totalidad con piezas prefabricadas. Paxton también fue uno de los arquitectos paisajistas más importantes de su época y entre sus obras se encuentran numerosos jardines públicos y privados, como los de Chatsworth, el Crystal Palace y

Birkenhead.


Crystal Palace






CLAUDE-NICOLAS LEDOUX

Claude Nicolas Ledoux (Dormans, 21 de marzo de 1736París, 18 de noviembre de 1806), fue un arquitecto y urbanista francés, uno de los principales representantes de la arquitectura neoclásica.

Fue uno de los arquitectos más activos a finales del Antiguo Régimen, protegido de Madame du Barry, amante del rey Luis XV, y autor de dos de las más importantes obras públicas de la época: La Salina real de Arc-et-Senans (declarada patrimonio de la Humanidad en 1982) y las «Barrières» de París, el cerco fiscal que la Ferme générale levantó para recaudar impuestos —entre ellos la gabela, el impuesto de la sal—, una barrera de 24 km y 6 m de altura con 60 barreras o puestos de control que algunos autores consideran una de las causas que más contribuyó al descontento de la población que culminó en la Revolución francesa en 1789.

Su papel como arquitecto ha suscitado mucha controversia y pasó del reconocimiento al más absoluto desprestigio en el siglo XIX: todavía en vida Quatremère de Quincy ya le acusaba de haber sometido la «arquitectura a géneros de tortura» y en 1832, Victor Hugo se preguntaba: «¿Acaso hemos llegado a un extremo tal de miseria tal que tengamos que admirar las barreras de París»?. Sin embargo, a lo largo del siglo XX su figura ha sido reinvidicada: en 1933, Ernest Kaufmann, le señalaba como uno de los precursores de la arquitectura moderna; en los años 1960 fue considerado como un utopista; y, desde finales de los 1980, fue uno de los referentes de los postmodernos, que encontraron en él un antecedente y una fuente para sus propuestas.

Aunque su carrera apenas duró 25 años —tras la Revolución apenas volvió a construir—, realizó bastantes obras, pero la mayoría de ellas fueron destruidas en el siglo XIX.

LA UTOPÍA DE CLAUDE-NICOLAS LEDOUX

Alrededor de las Salinas Reales, Ledoux formalizó sus conceptos innovadores de un urbanismo y de una arquitectura destinada a buscar una sociedad mejor, de una Ciudad Ideal cargada de símbolos y de significados. Está considerado, con Étienne-Louis Boullée y sus proyectos de Cenotafio de Newton o de basílicas, como uno de los precursores del utopismo. Él fue el precursor del Falansterio de Charles Fourier en el siglo XIX, o del Familisterio de Guise de Jean-Baptiste André Godin.

Desde 1775, él había presentado en Turgot los primeros bocetos de la villa de Chaux, en la cual la Salina Real debía formar su centro. El proyecto constantemente perfeccionado fue grabado a partir de 1780.

Utopista radical de la arquitectura, fue profesor de la Real Escuela de Bellas Artes, creó un singular Orden Arquitectónico: una nueva columna que consiste en alternar piedras, una cilíndrica y otra cúbica superpuestas para lograr un efecto plástico. Esta época se caracteriza por una vuelta a lo antiguo, al despojamiento, al gusto por un estilo más "rústico".



ALGUNOS EJEMPLOS DE ARQUITECTURA UTÓPICA





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